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Tradiciones del Carnaval del Río y el Sol
El Espíritu Festivo y las Primeras Celebraciones
El espíritu festivo de La Dorada nació junto con el pueblo. En sus primeros años, las fiestas eran sencillas pero intensas: cabalgatas, carreras de gallos y demostraciones de destreza. Con el tiempo, llegaron las bandas del Espinal y músicos costeños que tocaban porros, cumbias y mapalés. Una anécdota curiosa es el baile del paloteo, donde mujeres que habían perdido su fortuna esperaban a los marineros para bailar. Más que un baile, era un acto de supervivencia y alegría, reflejando el espíritu popular del pueblo.
Los Reinados, Solidaridad y la Cultura Doradense
Las primeras reinas de La Dorada no venían de agencias de modelos, sino que eran mujeres del pueblo elegidas en verbenas populares. Había una reina de los ricos y una reina de los pobres, y ambas eran celebradas con igual fervor. En los Años 80, cada gremio organizaba su propia fiesta, participando en la recolección de fondos para obras sociales. Gracias a estas festividades, se construyeron el hospital, el ancianato y hasta parte de la iglesia, todo con empanadas, rifas y mucha voluntad popular.
El Carnaval del Río y el Sol y la Identidad Doradense
En 2010, un grupo de doradenses impulsó el Festival del Río y el Sol. El primer festival fue un éxito, pero al año siguiente una gran inundación arrasó la ciudad. En 2012, las fiestas regresaron bajo el nombre de Carnaval del Río y el Sol, evocando la conexión del pueblo con el **río como fuente de vida y el sol como su energía**. Desde entonces, este carnaval se ha consolidado como la festividad más importante de La Dorada, con comparsas y desfiles que celebran la identidad y la cultura local.